Viernes 21 Mayo: Una prima mía (no James, no es ésa, aunque...) de nombre P pues tuvo una presentación en su escuela. Y pues ahí vamos hermana, padre y yo (los demás estaban ocupados con sus clases). Pues la prima P no bailó mal, de hecho bien, pero a mí más bien me interesó su escuela; una de ésas escuelas de gente más fresa que snob. Ése es mi ambiente natal, por así decirlo... Algo así. Ir ahí fue refrescante, pero no cambiaría mi agujero oscuro con pseudo-indigentes humeando marihuana por un lugar como ése: la realidad (o más bien, el punto medio) es mejor. Ah, y también comprendí finalmente de por dónde se conecta cierta parte de mi familia paterna que no entendía por quién estábamos emparentados (bueno, casi ni nos vemos); sí, la tía Mari aclaró todas mis dudas (aunque ni le pregunte a ella, su presencia me hizo preguntar a padre cómo nos uníamos a ella).
Sábado 29 Mayo: Fue la inauguración del salón de yoga de la ex-esposa de un amigo D.J. de mi padre. La historia de éstos dos tipos es así: se casaron, tuvieron una hija (que ahora tendrá la edad de mi hermana, o mayor), se divorciaron, él dejó la casa, y siguieron siendo amigos; lo suficientemente buenos como para haber ido juntos a la posada que se hizo en mi casa éste último invierno, junto con la nueva esposa del tipo, claro. Y pues claro, el tipo tampoco podía faltar a la inauguración, aunque ahora fue sólo. Sin grandes novedades: mi familia llegó tarde un par de horas, comimos los bocadillos de la mesa, vimos el salón, nos contaron que la presentación estuvo muy padre a pesar de haberse ensayado sólo dos veces, oímos la música que mezclaba éste amigo, luego cargamos las cosas hacia abajo porque el salón está en un tercer piso, el tipo le siguió tocando en la cochera y nos fuimos, dos horas más tarde de lo planeado.
Y pues hoy fue la primer prendida de la pólvora. Me dá la impresión de que el papel de los micro-petardos se quema más que el azúcar de la pólvora. Ah, y dado que tras lanzarlos llegué a golpearlos con una regla, puedo concluir que no se prende a trancazos (así que olvídate de tus armas James, por ahora...).
Bien,... Seguiré escuchando Engel...
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... ¡¡¡¡NO ME AVISASTE CABRÓN!!!!... avisame para la proxima.
ResponderEliminarNada ha volado aún.
ResponderEliminarSólo probé la pólvora.