Dicen que suena a Lovecraft (aunque no recuerdo haberlo leido), dicen que suena a Asimov... En realidad pretende ser algo más grande, pero tuvo que ser resumido para caber en cinco páginas, las cuales estuve apunto de desbordar:
Por el horizonte se acercaban tres enormes estructuras suspendidas en el aire: eran difíciles de describir, pero muchos les veían forma de ostra; ostras gigantes que surcaban los cielos y estaban hechas de un material que en apariencia se asemejaba al carbón, al diamante y al metal: eran tres cargueros de los hombres de plástico.
Hacía cuatro años que los hombres de plástico habían llegado a la Tierra, y en todo ese tiempo nadie había podido esclarecer el porqué de la invasión. Lo único que sabíamos de ellos es que no eran seres biológicos, sino que eran más bien alguna especie de robots súper sofisticados hechos de algo semejante al plástico. Pero lo más inquietante era la diminuta escala de la invasión: según los datos, a lo mucho había veinte cargueros atacando nuestro planeta. Además nunca habíamos recibido un bombardeo nuclear; al menos no directamente. Sin embargo, en varias ocasiones los invasores detonaron armas nucleares a gran altura, las cuales produjeron potentes pulsos electromagnéticos que causaron que todos los artefactos eléctricos en las regiones cercanas dejaran de funcionar. De esta forma las grandes ciudades eran convertidas en blancos fáciles para que los hombres de plástico pudieran desembarcar, perseguir a los indefensos pobladores y sembrar el caos. ¿Cómo es un hombre de plástico? Realmente tienen muchas formas. Toman la que les convenga, aunque tienen preferencia por una similar a un lagarto antropomórfico con cabeza redonda y dos ojos, sin boca en absoluto. En lugar de éso llevan un pequeño orificio por el que “escupen” salvas. Se meten a todos los edificios y aniquilan a todo aquel que vean; más vale correr que enfrentarlos porque su piel es en verdad muy dura.
Después de la destrucción de las primeras ciudades los cielos se llenaron de aviones cazabombarderos, misiles y otros ingenios que intentaron derribar a las grandes embarcaciones enemigas. Tuvieron poco éxito dado que siempre había naves caza custodiando a los cargueros que además contaban con armas anti-misil, así que más nos valía intentar otra cosa. La respuesta salió de los más secretos cuarteles de las potencias mundiales. Entiendo que hace algunos años, mientras los hombres plásticos planeaban su estrategia, algunas de sus pequeñas naves exploradoras cayeron en distintos países que les aplicaron ingeniería inversa. Gracias a éso fuimos capaces de replicar los gravitomagnetos que permiten a las naves anular la fuerza de gravedad y entonces propulsarse fácilmente por medio de pequeños cohetes. Fue así como empezaron a modificarse submarinos: les agregaban cohetes, más y mejores cañones, blindaje basado en materiales obtenidos de diversas naves estrelladas y desde luego el gravitomagneto. Al resultado le llamaban “supermarino”. Pronto tuvimos una flota numerosa y la mandamos a la guerra escoltados por nuestra propia versión de naves caza. Finalmente vimos resultados: el blindaje resistía impactos y nuestros disparos finalmente llegaban al objetivo. A los pocos meses ya habíamos derribado dos de sus ostras voladoras, y en los dos años y medio que han pasado desde entonces no hemos podido derribar otra. ¿Por qué? Porque tan pronto nos ven se echan a correr… ¡En serio! Hasta el momento su estrategia había consistido en que una sola nave atormentara a toda una ciudad importante hasta no dejar nada, pero cuando los submarinos flotantes les obligaron a retirarse empezaron a optar por atacar sorpresivamente las fuentes de suministros. A pesar de haber creado una defensa digna, estaba claro que a menos que hiciéramos algo más, los hombres de plástico terminarían ganando por atrición. ¿Dónde iban las ostras para refugiarse? Supongo que irían a repararse en órbita… La arena de las playas debe haberles sido muy útil debido a su alto contenido en sílice y…
¿Qué? ¿Qué cómo es que sé todo éso?
Ah, bueno, verás… Sucede que yo me encontraba relativamente cómodo en una butaca de la universidad, estudiando los misterios del átomo cuando un murmullo empezó a oírse en los pasillos… No. No había ostras encima de nosotros, al menos no aún. Sin embargo, ver a militares estableciendo un cuartel temporal dentro del campus podía ser casi igual de impactante para algunos compañeros…
Cuando unas semanas después el cielo se iluminó con unas extrañas auroras y las luces se apagaron, la población entró en pánico y yo decidí que era hora de emigrar. Tuve suerte de salir vivo de los tumultos enardecidos. Yo y un grupo de personas escapamos hacia los bosques de los alrededores; a pie, desde luego. Un par de días después llegamos a un pueblo de donde fuimos evacuados. Resultó que los brigadistas pidieron voluntarios y de ésta forma sellé mi destino:
Era el atardecer y tres cargueros similares a ostras se acercaban por el horizonte. Yo formaba parte de una brigada de salvamento que estaba de paso por la ciudad. Al parecer los hombres plásticos intentaban una nueva estrategia; nunca habíamos visto tres naves juntas. La lluvia de sílice líquido empezó a salir de los cañones enemigos… Un gran resplandor iluminó los cielos y momentos después oímos un gran estruendo… Luego hubo otro estruendo y la tierra tembló bajo nuestros pies. Miramos al cielo. ¿Fue uno de nuestros supermarinos? No. La nave que había producido semejante espectáculo era distinta a algo que hubiéramos visto antes: era triangular y casi tan grande como las ostras, y venía acompañada de otras tres iguales a ella. Los hombres de plástico respondieron con tres descargas de sus tremendos cañones delanteros. Los relativamente pequeños supermarinos podían esquivar con facilidad esos disparos, pero las grandes naves triangulares debían resignarse a soportarlos. Los tres tiros dieron en una misma nave, la cual se desplomó. Sus compañeras se deshicieron de los otros dos cargueros y luego se retiraron tan misteriosamente como habían llegado.
Doce horas después, cuando logramos entablar comunicación con el resto de las tropas nos enteramos de que:
- …Repito. Todas las naves host… han sid… neutralizadas por …ves gigantes en forma de triángulo. Se reporta sólo un naufrag… de éstos navíos y ningún intento de contact… -
No tardamos en recibir la orden de ir a examinar semejante “naufragio”. Cuando los bomberos hubieron apagado el fuego dos días después, los brigadistas nos metimos en trajes de protección contra peligro nuclear-químico-biológico y nos adentramos en el cadáver del triángulo. Los sistemas de energía habían fallado por completo por lo que lo que parecían ser sistemas de iluminación y paneles de control estaban ahora en completa obscuridad. Había marcas de sangre y huellas que indicaban que los sobrevivientes habían salido y seguramente sido evacuado. Nos preguntábamos si habrían dejado un cadáver… Pronto descubrimos que efectivamente había cadáveres, pero estaban chamuscados… Aún así, me pareció que había algo extraño en ellos, como si se tratase de un déjà vu.
Entramos a una parte de la nave que se había conservado casi intacta a pesar del impacto; era una especie de zona habitacional flanqueada por una especie de literas.
- ¡Mira! - le dije a mi compañero. Había letras latinas y números arábigos en las literas. Entre los delgados colchones que yacían por el inclinado suelo encontré algo parecido a un libro… ¡Era un libro! Se titulaba “Historia de Nepper: Catástrofe y la era de los Hombres de Plástico”, la portada era la foto de un planeta desconocido para mí, pero que parecía habitable. Leí:
“… Nepper es un planeta fértil… cuando sus pobladores intentaron activar su hipotético ‘pozo del tiempo’, la menor de sus lunas salió de órbita y chocó contra el planeta… lo único que quedó fueron los androides: los denominados hombres de plástico que intentarían devolver la vida al planeta… se les ocurrió traer la vida al presente vía la construcción de otra supuesta máquina del tiempo… encontraron que no era capaz de devolverlos lo suficiente al pasado como para evitar la catástrofe… su ubicación se desconoce…”
Miré el año de impresión del libro: 2616 ¡Pero si faltan más de 616 años para éso! Seguí leyendo:
“…los humanos llegamos a Nepper en 2453… se ha terraformado desde entonces… es igual a la Tierra antes de los cataclismos… se negoció con los androides, pero se negaron a residir en la luna de Nepper… guerra desde entonces… Han sido expulsados de Nepper y ahora se buscan a los restos de su flota…”
miércoles, 15 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
Tres Ovejas Negras
Veíase en el campo una gran masa de ovejas pastando. Contábanse por decenas superando el ciento y todas eran de color blanco, a excepción de tres, que eran negras desde nadie sabía hace cuanto.
Llegó el atardecer y el rebaño al corral se fue a adormecer.
La mañana siguiente a los campos volverían a su hambre satisfacer.
El granjero viviendo así las mantenía, prometiéndoles que al final de sus días en el campo, si se habían esforzado por comer bien del pasto, les llevaría a un campo mejor... En donde podrían andar con libertad
Ciertamente ésto no era cierto
La verdad que el rebaño ignoraba es que cuando fueran llamadas para salir a la prometida libertad, no vivirían otro día.
Éste llamado a la 'libertad' que el granjero hacía no era otro sino un llamado al mismísimo matadero, donde cada oveja encontraría su final, atravezada en la nuca mecánicamente y sin dudar por una fría varilla de acero inoxidable para posteriormente ser desolladas, destazadas, seccionadas y finalmente empaquetadas para la venta... La venta: lo único que al granjero le interesaba de sus rebaños
Sólo tres ovinos había en el campo que estuvieran al tanto, y de los tres ni uno era de color blanco
Las tres ovejas negras sabían desde que eran negras que no existía otro campo, sólo la muerte en un cuarto
De éstas tres ovejas una decidió dejar de comer, pues el mandato del granjero no iba a obedecer. Con el tiepo empezó a enflaquecer y a gritar la cruda verdad: no habría campo, no habría libertad, sólo en la nuca una varilla de metal
El temor empezó a crecer, y el granjero el orden tuvo que imponer. Primero al ganado debió calmar y convencerles de que semejante final era ridículo esperar, que en verdad no eran más que tonterías de un infeliz...
Infeliz al que ahora el granjero quería encotrar: fue fácil hacerlo dado que el insurrecto no era blanco, sino negro... Y la inconforme oveja fue puesta en un corral aparte, donde fue silenciada mientras el rebaño comía. Debido a lo flaca que era, lo único de valor que se pudo obtener fue su piel que el granjero lustró para vender, y el resto a los perros dió de comer
Después de ésto sólo dos ovejas negras quedaron, una de las cuales decidió que lo mejor que podía hacer para evitar la cada vez más pronta muerte era escapar... Para siempre desaparecer de aquel corral, y una tarde mientras los perros y el granjero miraban hacia otra parte se fugó. Durante días libre caminó: andubo en campos y llegó a los bosques, comió pastos y brillantes flores, durmió bajo los árboles y admiró a las estrellas que el techo del corral le habían impedido ver... Y una noche ante una jauría de lobos hambrientos llegó para ella el final; una muerte un tanto más lenta y dolorosa que el metal...
Él granjero se percató desde luego de la falta de una oveja, y que era una de las negras... Pero poco le importó: después de todo sólo era una
El tiempo pasó y el día de llenar el matadero se acercaba
Entonces llegó el turno de que la tercera oveja negra planteara su estrategia: ella no escapó, ni gritó, ni empezó a desobedecer ni mucho menos dejó de alimentarse... En lugar de éso se pintó de blanca: quedó igual que sus compañeras, y para gran sorpresa del granjero, ya no había ovejas negras... Estaban todas las que debía tener, por lo que ésta no se había fugado, sino se había camuflado...
Y ésta oveja pintada empezó a esparcir temores otra vez, pero sin gritarlos: iba de una oveja a la vez... Y de una en una empezaron a escaparse
Aunque las pérdidas eran pequeñas, de sólo una o dos ovejas algunos días, a la larga serían relevantes
El granjero ésta vez si empezó a preocuparse, pero poco podía hacer... Después de todo, ahora todas sus ovejas eran iguales
Llegó el día antes de ir al matadero, y la oveja negra pintada de blanco entendió que había llegado al límite de su intento de salvación para sus congéneres... Por lo que escapó y se unió a las fugitivas junto con quienes vivió libre y se defendió de los lobos
En cuanto a la gran cantidad de ovejas blancas que se quedaron en el corral, ya sea porque no creyeron en las advertencias de la pintada o porque jamás supieron ni buscaron saber de ellas, pues... Tras la cabeza recibieron una varilla y por toda la región fueron vendidas
Llegó el atardecer y el rebaño al corral se fue a adormecer.
La mañana siguiente a los campos volverían a su hambre satisfacer.
El granjero viviendo así las mantenía, prometiéndoles que al final de sus días en el campo, si se habían esforzado por comer bien del pasto, les llevaría a un campo mejor... En donde podrían andar con libertad
Ciertamente ésto no era cierto
La verdad que el rebaño ignoraba es que cuando fueran llamadas para salir a la prometida libertad, no vivirían otro día.
Éste llamado a la 'libertad' que el granjero hacía no era otro sino un llamado al mismísimo matadero, donde cada oveja encontraría su final, atravezada en la nuca mecánicamente y sin dudar por una fría varilla de acero inoxidable para posteriormente ser desolladas, destazadas, seccionadas y finalmente empaquetadas para la venta... La venta: lo único que al granjero le interesaba de sus rebaños
Sólo tres ovinos había en el campo que estuvieran al tanto, y de los tres ni uno era de color blanco
Las tres ovejas negras sabían desde que eran negras que no existía otro campo, sólo la muerte en un cuarto
De éstas tres ovejas una decidió dejar de comer, pues el mandato del granjero no iba a obedecer. Con el tiepo empezó a enflaquecer y a gritar la cruda verdad: no habría campo, no habría libertad, sólo en la nuca una varilla de metal
El temor empezó a crecer, y el granjero el orden tuvo que imponer. Primero al ganado debió calmar y convencerles de que semejante final era ridículo esperar, que en verdad no eran más que tonterías de un infeliz...
Infeliz al que ahora el granjero quería encotrar: fue fácil hacerlo dado que el insurrecto no era blanco, sino negro... Y la inconforme oveja fue puesta en un corral aparte, donde fue silenciada mientras el rebaño comía. Debido a lo flaca que era, lo único de valor que se pudo obtener fue su piel que el granjero lustró para vender, y el resto a los perros dió de comer
Después de ésto sólo dos ovejas negras quedaron, una de las cuales decidió que lo mejor que podía hacer para evitar la cada vez más pronta muerte era escapar... Para siempre desaparecer de aquel corral, y una tarde mientras los perros y el granjero miraban hacia otra parte se fugó. Durante días libre caminó: andubo en campos y llegó a los bosques, comió pastos y brillantes flores, durmió bajo los árboles y admiró a las estrellas que el techo del corral le habían impedido ver... Y una noche ante una jauría de lobos hambrientos llegó para ella el final; una muerte un tanto más lenta y dolorosa que el metal...
Él granjero se percató desde luego de la falta de una oveja, y que era una de las negras... Pero poco le importó: después de todo sólo era una
El tiempo pasó y el día de llenar el matadero se acercaba
Entonces llegó el turno de que la tercera oveja negra planteara su estrategia: ella no escapó, ni gritó, ni empezó a desobedecer ni mucho menos dejó de alimentarse... En lugar de éso se pintó de blanca: quedó igual que sus compañeras, y para gran sorpresa del granjero, ya no había ovejas negras... Estaban todas las que debía tener, por lo que ésta no se había fugado, sino se había camuflado...
Y ésta oveja pintada empezó a esparcir temores otra vez, pero sin gritarlos: iba de una oveja a la vez... Y de una en una empezaron a escaparse
Aunque las pérdidas eran pequeñas, de sólo una o dos ovejas algunos días, a la larga serían relevantes
El granjero ésta vez si empezó a preocuparse, pero poco podía hacer... Después de todo, ahora todas sus ovejas eran iguales
Llegó el día antes de ir al matadero, y la oveja negra pintada de blanco entendió que había llegado al límite de su intento de salvación para sus congéneres... Por lo que escapó y se unió a las fugitivas junto con quienes vivió libre y se defendió de los lobos
En cuanto a la gran cantidad de ovejas blancas que se quedaron en el corral, ya sea porque no creyeron en las advertencias de la pintada o porque jamás supieron ni buscaron saber de ellas, pues... Tras la cabeza recibieron una varilla y por toda la región fueron vendidas
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