viernes, 18 de junio de 2010

Aquí se respira Estrés

Antier y ayer fueron unos días estresantes, y no porque tuviera cosas que hacer, sino porque los que sí tienen cosas que hacer se la pasan que grite, y lloré, y chille, y berrinche, y...

Esque sucede que antier y ayer mi hermana y hermano bailarines pues tuvieron función, y mi madre que és quien los trae aquí y ahí pues se tiene que encargar de que en verdad los pueda llevar a hacer lo que se supone deban de hacer, y pues claro está que gente como mi hermano no copera mucho que digamos, especialmente en esta semana en la que por alguna razón se le metió la ridícula idea de que la obediencia es recíproca (yo te obedezco, tú me obedeces).

El asunto llegó al extremo de que antier mi madre lo tuvo que bajar por la fuerza de la litera para llevarlo a la escuela, todo porque el escuincle estaba chilloneando que no se bajaba de la cama porque estaba encendida la luz que no le dejaba ver. Durante los primeros 5 minutos es comprensible y aceptable, pero el estar así durante casi una hora, no.
La mañana para mí transcurrió bien, hasta que llega la hora de que regresan (al parecer, a mi hermana la sacaron temprano) y tienen que bañarse y comer para largarse al ensayo general. Como es normal, el niño hace lo que sea (ver tele, 'jugar' con la gata, etc.) en vez de bañarse, así que vienen gritoneos y jaloneos, y entonces siéntense a comer, que ya queda poco tiempo,... Y entonces llega John, este amigo que no he visto en años reales y con quien quedé de ir al cine. Se nos une a comer y pues finalmente decidimos a dónde vamos a ir. Mi madre se ofrece a llevarnos (porque está de paso hacia donde va) y todos nos vamos. Finalmente llegamos a Perisur y en lo que comentamos me doy cuenta de que hasta el tipo notó el ambiente estresante.

Comentando sobre nuestra vida y vicios esperamos a Diego, el otro amigo, que se suponía ya debía estar ahí. Finalmente llega y entramos a tiempo de empezar a ver Prince of Persia. Después podría haber ido a comer tacos, pero no: lo que hice fue despedirme de ellos en el puente de entrada al Metrobus y seguirme, seguirme por calles lo suficientemente largas como para desesperarme y hacerme correr, y correr por encima y a lado de lagos de jugo de basura, agua de lluvia y aceite, y por puentes, y todo para llegar a ver a mis hermanos. Llegué a tiempo, segundos antes que mi madre, que por cierto resultó ser temprano porque la función inició 10 minutos tarde de las 6. Y ayer casi pasa lo mismo: vino de U.S.A. un amigo de mis padres que al parecer no habían visto en 15 años al cual iban a ver creo en un restaurant y luego se iban (sólo mis padres) directo a ver a mis hermanos (otra vez) que ahora se presentaban en un teatro en quién sabe dónde. Quisieron que los acompañara (que para conocer a este amigo) pero cuando mi madre vió el precio del boleto, le pareció que no era tan buena idea. ¡Bendito Capitalismo!. Como la función era a las 8, volvieron a casa hasta casi las 11 de la noche.

Ir a las funciones de mis hermanos no es malo, en ocasiones hasta parece bueno, pero ser el mayor espectador de baile en el mundo pues como que no es mi mayor ambición. Si tuviera que elegir entre digamos un kg (quizá 100 gramos) de KNO3 e ir a una función de mis hermanos, me quedo con el primero a menos que haya un 'pero'.

lunes, 14 de junio de 2010

Una llamada del pasado

Antier. Un día común, definiendo 'común' con la definición que se ha ganado en éste último mes.

Nada sorprendente pasa, sólo comes una torta recién traida de un lugar oloroso al que no te dignaste ir por tener que cruzar una calle y caminar otra cuadra. Comes y el teléfono suena. Tu padre contesta y entonces escuchas lo que al teléfono empieza a decir, y entonces deduces la identidad de quien se encuentra al otro lado, y se confirma al llamarlo por su nombre.

Finalmente el teléfono pasará a tus manos, e intenterás entablar charla con tus amigos, dos de los mejores que tuviste, y que por un momento (dígase de varios meses), creiste que no volverías a ver.

Los primos que no tuve, por mis amigos se suplieron. Eran parte íntegra de mi familia (repito: ÍNTEGRA). Pero entonces pasaron uchas cosas en las que nada tuvimos que ver (no mudanzas) y pues nos dejamos de ver.

Han pasado dos años desde entonces, y más de un año de que hablamos por última vez. Tú incluso los habías descartado de los planes: ya no están en tu futuro planeado, ya no hablas de ellos. Y entonces, ya no sabes qué decir, sólo escuchas, y meditas...

Te acaban de cambiar los planes: tendrás que meter gente dónde ya no quieres. ESTÁN EN EL PASADO, y el pasado... Te da la sensación de que lo quieres dejar en el pasado, atrás,... Te da la sensación de que realmente no quieres volver.

Sin embargo, lo haré. No sé que pasará.
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Ah... Okey. Después del poema dramático (esque me es inebitable escribir así)... Lo único que me pasa es que el teléfono lo agarré y me dije: "Huey, ésto no estaba previsto. ¿Ahora qué?" Es un cambio de planes, es... se siente como si hubieras estado construyendo por mucho tiempo una pared y que resulta que ahora la tienes que derribar, y que cuando finalmente ya habías aceptado el hecho de que lo tenías que hacer, lo haces y en éso llega el patrón y te dice que siempre no.

lunes, 7 de junio de 2010

Pizza nocturna + Series de TV hasta doler la cabeza + Entrar en estado de inconsciencia =

Ver una de las siguientes cosas:

1. La Pizzería del Infierno, a la cual se llega entrando al Infierno por unas escaleras similares a las del metro y saltando plataformas retráctiles sobre la lava.

2. El Lanzador de Discos, el cual és un sistema de transporte express que inicia en lo que parece un puente peatonal en los bordes de la carretera. Para usarlo, gateas dentro del tunel de rejas, tomas un disco, lo insertas en el riel, te sostienes bien y sales lanzado. El disco sigue el camino del riel (que está dentro del túnel de rejas) como si fuera un tren, monorriel, o parecido...

3. El Escalón Rojo, el cual es rojo y tiene una altura como de 6 metros. Es el segundo y último escalón de la escalera escondida en medio del bosque de la carretera que hay que bajar para llegar a la devastada y peligrosa Ciudad de Puebla, a la que quién sabe qué fuiste a hacer.


¿La Psicología nos indica algo más?

jueves, 3 de junio de 2010

Algunas posdatas

Viernes 21 Mayo: Una prima mía (no James, no es ésa, aunque...) de nombre P pues tuvo una presentación en su escuela. Y pues ahí vamos hermana, padre y yo (los demás estaban ocupados con sus clases). Pues la prima P no bailó mal, de hecho bien, pero a mí más bien me interesó su escuela; una de ésas escuelas de gente más fresa que snob. Ése es mi ambiente natal, por así decirlo... Algo así. Ir ahí fue refrescante, pero no cambiaría mi agujero oscuro con pseudo-indigentes humeando marihuana por un lugar como ése: la realidad (o más bien, el punto medio) es mejor. Ah, y también comprendí finalmente de por dónde se conecta cierta parte de mi familia paterna que no entendía por quién estábamos emparentados (bueno, casi ni nos vemos); sí, la tía Mari aclaró todas mis dudas (aunque ni le pregunte a ella, su presencia me hizo preguntar a padre cómo nos uníamos a ella).

Sábado 29 Mayo: Fue la inauguración del salón de yoga de la ex-esposa de un amigo D.J. de mi padre. La historia de éstos dos tipos es así: se casaron, tuvieron una hija (que ahora tendrá la edad de mi hermana, o mayor), se divorciaron, él dejó la casa, y siguieron siendo amigos; lo suficientemente buenos como para haber ido juntos a la posada que se hizo en mi casa éste último invierno, junto con la nueva esposa del tipo, claro. Y pues claro, el tipo tampoco podía faltar a la inauguración, aunque ahora fue sólo. Sin grandes novedades: mi familia llegó tarde un par de horas, comimos los bocadillos de la mesa, vimos el salón, nos contaron que la presentación estuvo muy padre a pesar de haberse ensayado sólo dos veces, oímos la música que mezclaba éste amigo, luego cargamos las cosas hacia abajo porque el salón está en un tercer piso, el tipo le siguió tocando en la cochera y nos fuimos, dos horas más tarde de lo planeado.

Y pues hoy fue la primer prendida de la pólvora. Me dá la impresión de que el papel de los micro-petardos se quema más que el azúcar de la pólvora. Ah, y dado que tras lanzarlos llegué a golpearlos con una regla, puedo concluir que no se prende a trancazos (así que olvídate de tus armas James, por ahora...).

Bien,... Seguiré escuchando Engel...

martes, 1 de junio de 2010

Al fin!!!

Al fin conseguí el KNO3. Sólo hay que hacer la mezcla, empaquetarla, ponerle mecha, prenderla, y que el destino decida en qué sentido vuela (hacia el cielo o en pedazos, las dos son buenas, o divertidas al menos). Por un momento creí que el destino se oponía otra vez, pero si bien un ataque de sueño (y una pequeña indigestión) me detuvo ayer, hoy un sangrado nasal que tardó más de normal en cerrarse (creo que fue porque se me olvidó que para cerrarlo rápido era bueno usar hielo, esque hace años reales que no tenía uno) no me iba a detener.

Mmm... Y también conseguí entre ayer y hoy un par de direcciones que me parecían... interesantes. Bendecidas sean "la chefa" y sus cadenas y avizos.

Ah, y esa mosca es gigante: del tamaño de una llema de mis dedos de la mano. Esa mosca (o una parecida) se metió hace unos días en el cuarto de mi hermana (mi madre le hizo el favor de sacarla incluso antes de que fuera a verla). Hoy la mosca volvió pero se metió a mi cuarto, así que la atrapé en un vaso que mi hermano en algún momento usó de lapicero y la eché fuera; ésa es la política de mi cuarto: "El huésped molesto se echará afuera", y ésa mosca (y las moscas en general) calificaba de molesta. Sentí cierto asco al intentar atraparla, tanto así que me tardé en finalmente acercar el vaso para atraparla, y esque además se paró en la parte alta de la cortina donde atraparla es un poco más dificil porque yo quería atraparla contra el vidrio de la ventana, y lo único que hacía era palpitar y estar ahí parada, pero... quiero que vuelva, y serciorarme que perdí esa fobia. El decirme "piensa que es una cucaracha" supongo me ayudó a finalmente atraparla, jaj.

Esque no es por la mosca, es por ésa emoción de que ya estás haciendo algo pero de repente como que algo te frena, en el último momento, y te retractas; sientes que hasta que el cerebro se te enfría; sabes que estarás bien, pero aún así sientes esa fobia, esa sensación que te atrapa y te echa para atrás... Sí la venzo, y lo hago 'rápido'; me pongo un tiempo y al final de ese lapzo de tiempo debo de ya haber echo lo que fuera que me retraía al intentar hacer; pero no es lo mismo; lo que quiero es no tener que hacer éso; lo que quiero es hacerlo a la primera, sin tener el sentimiento de "AH... no lo hagas", o ignorarlo al menos.