viernes, 2 de julio de 2010

Un Pre-Génesis...

Y en el principio era la obscuridad. Yo estaba en ella, y vaya desagradable que era... O tal vez no, no tanto... Tal vez me adapté a ella y me volví adicto a ella... Tal vez sólo fue que resulté ser un poco masoquista... El caso es que el núcleo de mi orgullo, la base de mi ego en ése entonces tiene nombre: rencor. La obscuridad me había corrompido y yo había encontrado cierta emferma felicidad en ella: las tardes empeñadas en oir música deprimente yo creo que jamás pasarán de mi memoria; fueron muy... Sabían a un terrible café negro sin endulzar, algo así. El sabor era feo,... pero a la vez me producía un obscuro placer. Placer emfermo que prefiero olvidar, para no buscar ir de nuevo a la obscuridad...

Y así fue que logré abrirme camino, los entes de la obscuridad quedaron atrás. Sin embargo, mi alma corrompida tardó en ver a dónde había llegado. Aún hoy sigo teniendo daño del corrompimiento...

Me volví adicto a éso parece, ahora siento la desintoxicación...

No hay comentarios:

Publicar un comentario